Saturday, October 27, 2007

Inmigración

“¿Que hacen hoy?”, preguntan los jóvenes
sentados; en una casa,
en un suburbio--casi barrio.
El local de los familiares
Dolores.

“Están construyendo una pared,
desde el Rio Grande
hasta San Diego.
Un muro no hecho de ladrillo
y sin alambre de espino.

Se encuentra en el alma norteamericana,
Dentro de la cultura y los pensamientos
Las noticias y en las iglesias
En los corazones y en cada aliento, respirando.

Es un obstáculo profundo,
Y casi ilusorio--
Se llama el prejuicio
y el temor de lo desconocido;

se llama el silencio,
en que dos culturas viven juntas
casi siempre sin saludo,
sin cariño, sin cordialidad.
Sólo existe una tolerancia superficial
y muchas veces amnistía sin amistad.

“¿Cómo podremos vencer este sentido,
mas peor que toda fortaleza y todos seguros
materiales?” preguntan los jóvenes,
sentados, angustiados.

“Bueno,” contestó uno de ellos, diciendo:
“Porque no empezamos hoy,
a tratar de hacer lo mejor posible--
si todavía queda tiempo
Superar este enemigo invisible.

Los reformadores más admirados,
Como Gandhi, Martín Lútero King Jr.,
O Wilberforce--
Sabían que la animosidad no podía
Ser derrotada con el mismo odio,
Que le dio la vida.

Tenemos que ofrecer nuestro amor a nuestros vecinos--
también a nuestros obvios enemigos,
Recordando el consejo que nos dio nuestro Señor Jesucristo:‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’”

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