“¿Que hacen hoy?”, preguntan los jóvenes
sentados; en una casa,
en un suburbio--casi barrio.
El local de los familiares
Dolores.
“Están construyendo una pared,
desde el Rio Grande
hasta San Diego.
Un muro no hecho de ladrillo
y sin alambre de espino.
Se encuentra en el alma norteamericana,
Dentro de la cultura y los pensamientos
Las noticias y en las iglesias
En los corazones y en cada aliento, respirando.
Es un obstáculo profundo,
Y casi ilusorio--
Se llama el prejuicio
y el temor de lo desconocido;
se llama el silencio,
en que dos culturas viven juntas
casi siempre sin saludo,
sin cariño, sin cordialidad.
Sólo existe una tolerancia superficial
y muchas veces amnistía sin amistad.
“¿Cómo podremos vencer este sentido,
mas peor que toda fortaleza y todos seguros
materiales?” preguntan los jóvenes,
sentados, angustiados.
“Bueno,” contestó uno de ellos, diciendo:
“Porque no empezamos hoy,
a tratar de hacer lo mejor posible--
si todavía queda tiempo
Superar este enemigo invisible.
Los reformadores más admirados,
Como Gandhi, Martín Lútero King Jr.,
O Wilberforce--
Sabían que la animosidad no podía
Ser derrotada con el mismo odio,
Que le dio la vida.
Tenemos que ofrecer nuestro amor a nuestros vecinos--
también a nuestros obvios enemigos,
Recordando el consejo que nos dio nuestro Señor Jesucristo:‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’”
Saturday, October 27, 2007
Inmigración
Posted by
Soren Stevens
at
12:09 AM
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